No me considero especialista nacional supremo en parques acuáticos. Pero desde que vivo en Brasil ya fui a varios. El Ody Park, que está en Maringá, para mí ha sido el más grande y el que más cosas ofrece.
Este no tiene nada que envidiarle a ninguno de los que he visitado. Incluso ya están construyendo un hotel dentro del parque.
Playa artificial


En otros parques esto para mí era el cielo. Acá es más para bajar el ritmo, no para que pienses “wow, una playa”. A dos pasos del parque está la Praia da Ilhota. Entonces entre la artificial y la real, bueno, tú sabrás.
No es el único espacio para descansar, o sentarte a mirar a los niños. Hay hamacas y bancos en espacios aleatorios alrededor del parque. Yo cuando voy a estos lugares recargo la batería al 100% y no paro, pero me parece que es un lindo detalle.
Toboganes




La estrella del parque. Extremos, tranquilos, para niños, para gente con déficit de adrenalina, con balsa, acostado, de pie. Tienen de todo.
Aún no me tiro del extremo con balsa. Mi compañera de juegos no me acompaña. Quizás cuando tenga 15 años, no veo un futuro cercano.
Había uno en especial que mientras bajábamos en la balsa el tobogán iba cambiando de colores. Ese acabó con nuestras reservas de energía. Era sube y baja, baja y sube. ¿Por qué será que no ponen elevadores en estos aparatos?
Espacio para niños


Tienen un enorme juguete con toboganes múltiples y un tanque de agua que se llena y la suelta encima del artefacto. Ahí descubrí que las baterías de mi hijo son tres veces mejores que las mías. ¿Es normal eso?
Tenía dos añitos, así que no podía subir solo, pero me hizo subir demasiadas veces. De hecho, tuvimos que turnarnos entre mi esposa y yo.
También hay un río lento. Está bueno, pero las balsas eran escasas ese día. Quizás para el próximo año mejore eso.
Gastronomía


La normalita, la que venden todos los parques acuáticos. Si buscas platos gourmet, debiste ir al Píer Oporto o visitar la orla de Meia Praia. Acá se vino a jugar.
La metodología es la misma. Te dan una pulsera con dinero. Vas a las pantallas, pagas con tu pulsera y luego recoges la comida. Práctico, rápido y suficientemente bueno para seguir tirándote por toboganes sin ponerte filosófico con el menú.
Lo que siento que falta
La piscina gigante falta. Es folclore brasileño, costumbre, cultura. No te la puedes saltar.
En las piscinas gigantes es donde normalmente sale alguien a cantar y hace a la gente bailar y hacer coreografías. La actividad la hacen en la playa artificial. Tampoco es que no se haga. Pero no va así, Multiparque, eso es hacer trampas.
También falta un espacio cerrado y climatizado para bebés. El espacio abierto está genial, lo que pasa es que no siempre puedes tener un bebé ahí afuera con el agua fría y con mal tiempo.
A propósito. MULTIPARQUE, qué simplón, qué nombre tan poco atractivo. Alguien que le ponga un nombre serio a este parque, por favor. Itapema Park seguro vende mejor que ese que tiene ahora.



