¿La solución mágica o más bien una moda? Las bicicletas eléctricas están por todos lados en Itapema, y yo llevo tiempo mirándolas con una mezcla de deseo, sospecha y dolor de columna anticipado.
Mi problema con la bicicleta es que mi columna es de cristal y no la soporta. Es montarla y pasar días de dolor. No vale la pena.
Entonces, ¿qué hago?
Llevo rato sin buscar capibaras con mi bebé comandando el barco. Entonces dije: voy a por una de esas bicicletas que ahora todo el mundo usa.
Aún no la compro y ya veo sus ventajas y desventajas.
Ventajas
Sigue siendo una bicicleta. Por ende, puedo hacer los mismos paseos. Puedo ir por la orla, moverme por la ciclovía, mirar el mar y jugar a que soy una persona saludable sin destruirme en la primera subida.
También puedo hacer viajes de un lugar a otro sin tener que soportar el taco. Si necesito moverme en esos horarios complicados, una bicicleta eléctrica puede ser la diferencia entre avanzar y quedarme mirando el mismo parachoques durante media hora.
Y bueno, es eléctrica. Me pongo en modo ambientalista por un rato. No voy a exagerar el discurso, pero algo ayuda.
Desventajas
Las desventajas aparecen sobre todo si eres imprudente.
No te metas entre carros. No vayas contra el tránsito. No juegues con tu vida.
Una bicicleta eléctrica no te convierte en motociclista, ni en superhéroe, ni en dueño de la ciclovía. Te da ayuda para moverte, nada más.
El problema que causan
Eso sí, no todo es color de rosa. Cuando adolescentes y pasados de tragos andan con estas naves de combate por medio de la ciclovía a altas velocidades, nos ponen en peligro a todos.
No es todo el tiempo, pero pasa con frecuencia. Y basta una vez para que alguien termine en el suelo.
La ciclovía no es pista de carrera. Es espacio compartido: niños, adultos, personas caminando, gente que va a trabajar, gente que va mirando el mar, gente que todavía no decidió si está haciendo ejercicio o solo paseando.
Buenas noticias
Si la quieres para recorrer la orla, mirar el mar y ver si ese día hay delfines, ningún imprudente te va a afectar demasiado.
Los imprudentes no se despiertan temprano.
Así que quizás la respuesta sea esa: bicicleta eléctrica, mañana fría, sillita mental de explorador, bebé comandando el barco y a ver si volvemos a encontrar capibaras.





