Así deberían ser todos: parque para niños, recreación para adultos.
Aprovechen este parque mientras puedan. No creo que quede vivo para siempre, porque en ese espacio están organizando un mega emprendimiento. El parque está en Porto Belo, ¿y qué?
Al igual que el parque acuático de Balneário, si lo construyes en el límite de la ciudad, para mí es como si lo hicieras en mi patio. En este caso solo debes cruzar el puente, que por suerte ahora tiene tres carriles, y ahí está, a unos pasos.
Pasar el día en Oporto
Este parque es algo así como: pasemos el día en Oporto.
Lo primero es que queda cerca de la orla de Perequê, una playa que comienza en el río que divide Porto Belo y Meia Praia, pero que se siente idéntica a Meia Praia en casi todos los sentidos.
Cuando te canses de playa, subes un par de cuadras. Y claro está: chequea a orillas del río, porque por ahí hay un punto de observación de vida salvaje. O lo que es lo mismo: en una de esas esquinas cercadas nos visitan las capibaras.
El parque infantil
En el parque hay espacio de plástico con columpios y canaletas, para que los niños gasten la batería que les quedó de la playa.
Y además hay un aparato que no sabría describir bien: son unas mallas dentro de una jaula. Los niños se sienten Indiana Jones allá adentro, porque tienes que ir acostado, parado, bajar por un hueco, subir al otro y mientras tanto tú mirando el reloj, a ver si logras sacarlo de ahí dentro en un par de horas.




Al final del parque hay un helipuerto que no estoy seguro si alguna vez usaron, porque a veces ponen inflables ahí. Es raro.
Comida para los adultos
Y al frente hay un espacio con comida variada y cerveza autoservida con sabores brasileños.
O sea, ¿qué importa si Lucas no se quiere bajar del Indiana Jones Park? Igual vamos a comer acá hoy.
Estos lugares donde hay varios quioscos sirviendo cada uno su propia receta son mis favoritos. Solo no tomaré, tengo que manejar luego.





