Acá nació Itapema. Canto da Praia es el reducto de los pescadores en Itapema: playa de aguas calmas, vida simple y ese ritmo de lugar que no parece estar compitiendo con nadie.
También es, para mí, la playa más incomprendida de Itapema. Quizás porque a primera vista parece más un puerto pesquero que una playa para pasar el día. Pero ahí está justamente la gracia.
El reducto de los pescadores
Bien al centro verás botes anclados con sogas. Y mientras más avanzas, los botes crecen, cambian de escala y empiezan a parecer otra cosa. Al final está naciendo una marina gigante, así que el paisaje mezcla pescadores, barcos pequeños, yates y obra nueva en el mismo cuadro.
Esa mezcla explica mucho del Canto. No es una playa de postal limpia y obvia. Es una playa con oficio, con historia, con gente que usa el mar para trabajar y no solo para tirarse foto.
La playa en sí
La playa es extremadamente tranquila: cero olas. Está llena de pequeños muelles para pescadores, y si caminas un poco hacia el fondo empiezas a pisar plantas en vez de arena. El suelo se siente más como tierra viva que como arena de playa clásica.
Claro, cuando tienes la Praia do Centro al lado, mucha gente mira eso y piensa: “nah”. ¡Qué poca imaginación!
Yo nací cerca de una bahía así, entonces quizás la entiendo desde otro lugar. Esta playa no te pide correr, saltar olas ni montar un campamento de playa. Te pide bajar la velocidad.
Para jugar en serio
Esta playa es perfecta para tirarse de los muelles o de las piedras cuando el agua está buena. No sé si está permitido o no, así que si no conoces el lugar, la profundidad o las reglas del día, no lo hagas.
El verano pasado yo me subía en las piedras, buscaba un espacio medio hondo y zas: de cabeza. Zas: dando una vuelta. Sube, tírate. Sube, tírate. Mi hijo no sabe el padre mala cabeza que escogió, jaja.
Pero entiendo que eso no es para todo el mundo. Quieres estar tranquilo, perfecto: súbete a una boya. Por amor de Dios, esta debería ser la playa de las boyas. Uno chocando con el otro mientras cardúmenes de pececitos saltan al lado.
Te digo algo: descubrí esta playa tarde en el verano y el agua ya estaba muy fría. Pero el verano que viene flotaré y flotaré, jaja.
Para los más pequeños
También tiene un parque infantil para niños pequeños, de esos que salvan la tarde cuando los adultos quieren mirar el mar y los niños quieren conquistar una estructura de plástico.
Y por supuesto, nuestro ilustre columpio gigante. Mira ese columpio. Si no te tiras una foto acá y la subes a tus redes, comenzaré a dudar de tu habilidad para tirar fotos, si es que esa habilidad existe.
Barcos y paseos
Desde esta región salen o pasan varios paseos en barco. Si estás pensando en mirar Itapema desde el agua, revisa el catamarán y el barco pirata. El Canto tiene esa lógica: mar calmo, barcos cerca y una relación más directa con la bahía.
Y si quieres entender mejor la geografía de esta parte de la ciudad, el Mirante do Encanto queda cerca. Desde arriba se entiende por qué Itapema parece encajada entre morros, mar y curvas de playa.
Sentarse a mirar
Esta es la única playa que me inspira a sentarme a mirar la playa. No es que el resto no sirva. Es que esta tiene algo. Acá la maresia está en su mejor momento.
Y ojo, no lo digo solo yo. En este pedacito siempre aparecen vans que vienen de Colombia y Argentina, y sus dueños se sientan a conversar mirando el mar. No sé cómo se ponen de acuerdo, pero la rutina es exacta, como una marcha de banda militar.
El barrio Canto da Praia tiene esa personalidad: pescadores, mar calmo, barcos, viajeros, niños jugando y gente que parece haber entendido algo que los apurados todavía no entendieron.
Leyenda
Mirante = mirador. Píer = muelle. Praia = playa. Costão = rocas junto al mar. Molhe = espigón. Calçadão = paseo. Trilha = sendero. Quiosco = puesto de playa. Balneário = Balneário Camboriú.




